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Ficha Kyle Shepard

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Ficha Kyle Shepard

Mensaje por Kyle Shepard el Vie 29 Nov 2013, 04:00

Nombre del Usuario: Kyle Shepard

Nombre del Personaje: Kyle Shepard

Imagen del Personaje / PB: Henry Cavill


Imágenes:




Muestra de Voz (Opcional): http://www.youtube.com/watch?v=z8J-xk0w5Ro  - Dean -

Edad Aproximada: 28

Sexo: Hombre

Color del Pelo: Castaño oscuro

Color de ojos: Azul verdoso

Color de piel: Tostada

Rasgos Destacables y Descripción Física:
Rasgos destacables: Kyle no sólo es terriblemente alto y tiene un físico espectacular, sino que además sus ojos tienen una mirada tan penetrante que a menudo da miedo cuando te mira directamente. No suele gustar de los complementos, ni de arreglarse demasiado, de hecho, pero siempre lleva un colgante al cuello con un pequeño anillo de acero acompañando a sus placas de identificación de MIST. Se dice que el anillo es símbolo de compromiso, pero Kyle no suele hablar del tema. También tiende a llevar unos guantes sin dedos, para proteger sus manos, aunque es algo plenamente comprensible dado su historial. Dada su anormal constitución física, su peso es varias veces superior al que correspondería a alguien con su físico, unas 5 de hecho. Eso hace que su peso actual sea de unos 550 kg, aunque eso no parece afectar en absoluto a su capacidad de movimiento por el mismo motivo, dado que su cuerpo está totalmente adaptado a sí mismo. El problema llega cuando Kyle tiene que interactuar con otras personas u objetos, situaciones en que su peso se convierte en un verdadero problema, aunque por fortuna M.I.S.T. está preparada para ello. El resto del mundo, sin embargo...

Estilo y descripción física:
Spoiler:
 Kyle es un tipo masculino y atractivo, el tipo de hombre que parece haber salido directamente de una revista, un “chico malo” por el que todas las chicas suspiran. El haberse criado en un lugar como Hell’s Kitchen ha afectado decididamente a su apariencia, y Kyle se distingue no sólo por tener un cuerpo perfectamente musculado y rasgos firmes, sino también por un cierto aspecto descuidado que, de algún modo, parece mejorar su aspecto general. No se trata sólo del hecho de su gran altura (unos 198 cm), ni de su mirada penetrante, quizá tampoco sea lo bien que luce sin camisa, sino el conjunto de todo aquello con su aspecto levemente descuidado, lo que lo hace tan atractivo.

Aunque Kyle sabe perfectamente las normas de etiqueta usuales, su forma de seguirlas es, como poco, atípica: No es raro que las vestimentas de Kyle sean más propias de un detective de los años 40 que de esta época, pero con casi la misma frecuencia Kyle opta por un simple conjunto de camiseta de tirantes y pantalones vaqueros que realzan su buen físico. De todos modos, su vestimenta habitual pasa por unos pantalones, cómodos, pero elegantes, una camisa de botones y chaleco. En otras palabras, un traje de tres piezas, algo que, desde luego, no sería tan extraño si no fuese por el hecho de que Kyle, muy a menudo, no se molesta ni en afeitarse, ni en peinarse demasiado: Kyle está más cómodo dejando que su rostro se pueble con una pequeña barba, mientras que sus cabellos, de mediana longitud, suelen estar revueltos, aunque de un modo que parecen realzar el aspecto en vez de ir en detrimento del mismo.  El peinado de Kyle puede definirse, a menudo, como el de alguien que acaba de quitarse un sombrero y, conociéndole, es probable que así sea.

Pasando a otros detalles, Kyle es un tipo bastante despreocupado, y eso se nota. No sólo está el hecho de que prefiere dejar cosas como depilarse y demás para tipos con más tiempo que él para pasarse enamorados de su reflejo en un espejo, sino que además su misma expresión facial suele reflejar esta misma visión despreocupada de la vida, o al menos dar esa apariencia. Su expresión facial más habitual, de hecho, es una de ligero aburrimiento, aunque no es raro que regale a la gente que está cerca de él con una media sonrisa. No parece una persona muy entusiasta, eso desde luego, pero la combinación de sus ojos penetrantes, lenguaje corporal y actitud tranquila lo hacen una persona bastante cálida, dándole un cierto magnetismo.  

Uno de los aspectos más curiosos de Kyle es que siempre parece tranquilo, incluso cuando está bajo fuego enemigo, como si nada le afectase, sin embargo, sus ojos en esos momentos revelan que hay mucho más bajo la superficie de lo que se ve a simple vista, lo que al mismo tiempo deja bien claro que no es la clase de persona que alguien quiere tener como enemigo. No en vano, su aspecto descuidado e imponente físico llegan a resultar intimidantes con una facilidad tremenda, que quizá sea parte de la razón por la que Kyle se esfuerza para no parecer amenazador, con mayor o menor éxito. Eso, y que le gusta ir cómodo. Cosas que pasan.


Historia y Personalidad:
Historia:
Spoiler:
La historia de Kyle no difiere mucho de la de tantos y tantos críos que se han criado en las calles de Hell’s Kitchen.  Hay quien podría pensar que ese nombre no es eso, más que un nombre, que el antiguo nido del crimen de New York habría cambiado con el tiempo y se habría convertido en un lugar más habitable con el paso de los años, un lugar donde un niño podía jugar, reir y crecer sin preocupaciones. En muchos casos tendrían razón.

Este no es uno de esos casos.

Quizá si hubiese tenido una familia decente las cosas habrían sido distintas, pero por razones que nadie puede alcanzar a comprender, o quizá a nadie le importen, Kyle nació en el seno de una familia ya desestructurada de por sí: Padre alcohólico, madre abnegada forzada a la prostitución cuando el vicio de su marido le llevó a perder todo lo que tenía… Es fácil hacerse a la idea. Muchos otros han pasado por  lo mismo. En cualquier caso, pese a lo que semejante ambiente podría dar a pensar, lo cierto es que Kyle tuvo cierta fortuna: Pese a que su padre era lo que cualquiera podría llamar escoria humana sin temor a equivocarse, su madre estaba hecha de otra pasta y, gracias a ella, el chaval tuvo una infancia que podría llamarse “feliz”. Nunca le faltó un plato en la mesa, y tenían suficiente dinero para permitirse algún capricho de cuando en cuando, cierto es que no era el paraíso, pero la situación podía ser mucho peor de lo que era. Quizá ayudaba que el padre tendiese a desaparecer por largos periodos, dejándolos a solas. Eso estaba bien.

El problema era cuando volvía.

Esas situaciones eran las peores. Siempre era la misma historia: El muy miserable había fracasado, como siempre, después de haber estado untando la polla donde había querido, gastándose el dinero gastado por su madre como si fuese suyo y, todavía, se creía con el derecho de venir con exigencias. Su madre sufría las palizas de su borrachera, y Kyle no fue ajeno a las mismas en más de una ocasión, sufriéndolas incluso él mismo. Otros críos habrían muerto por semejantes golpes. ¿Él? Por alguna razón, el miserable de su padre jamás había conseguido más que hacerle un par de rasguños, y eso las veces que el muy cerdo decidía que ensuciarse las manos era demasiado y prefería tirarle una de sus botellas a la cara. Había aprendido a aguantarlas, aunque sólo fuera porque su madre se lo había rogado, mientras ella no recibiese los golpes, pero hasta aquella situación tenía un límite.

Y un día, Kyle decidió devolver los golpes.

Lo que ocurrió fue, cuando menos, extraño. Su padre nunca había sido un hombre débil: Un borracho de mierda, un adúltero y un miserable, sí, pero fuerte como un toro. Y, sin embargo, Kyle sólo necesitó un par de golpes para hacerlo doblarse de rodillas. Él, un crío de 10 años con apenas fuerza, teóricamente, para mover un sillón, había conseguido hacer doblarse a un hombre adulto. Y el paradigma cambió… Dramáticamente. Desde aquel día su padre pareció cortarse un poco más, aunque sólo fuese porque sabía las consecuencias de lo que iba a pasar si no lo hacía. Las palizas a su madre cesaron, el ambiente de tranquilidad pareció volver, en parte, a la casa… Pero las miradas de sus padres no volvieron a ser las mismas. Kyle no era idiota, sabía que estaban aterrados, que no entendían qué o quién cojones era el tipo que había reemplazado a su hijo, pero estaba demasiado orgulloso de su propia fuerza como para que le importase una mierda. Mientras la cosa fuese como estaba, no tendría que pasar nada.
Eso creía, al menos. Pero ni él podía contar con algo inesperado.

Cuando su madre se quedó embarazada de nuevo, las cosas se complicaron. Su madre no sólo evitaba a Kyle como si fuese el diablo, sino que varias veces intentó, sin mucho éxito, poner fin a su propio embarazo. Pastillas, medicamentos… Kyle perdió la cuenta de la cantidad de mierda que su madre acabó por meterse en vano. Lo único que consiguió fue que su ya de por sí frágil salud mermase, hasta que consiguió que parase. En parte, al menos. Pero para cuando el embarazo llegó a su término, su madre ya no existía, sólo la masa de nervios y adicciones en que las drogas la habían convertido.  La seguridad que había sentido antes se fue, de repente, a la mierda. Su madre estaba muerta, se negaba a reconocer que eso lo fuera, y su padre era un alcohólico, pero alguien tenía que hacerse cargo de la niña, como fuese. Lo que estaba claro era que ellos no podían hacerlo. Acabaría muerta, o algo peor.  Así que, cuando tuvo una cierta edad, se marchó, con su hermana en brazos.

Los años siguientes fueron particularmente duros. Pese a su salud de hierro, Kyle no dejaba de ser un crío, y su hermana, apenas un bebé de unos pocos meses, que tenía que comer, dormir… La única alternativa de Kyle fue aprovechar lo que tenía. Perdió la cuenta de en cuantas peleas se metería, cuántos trabajillos de mierda aceptaría por una miseria, pero lo que su madre le había enseñado antes de desaparecer era que era el deber de un hombre el cuidar de sus semejantes, especialmente si se trataba de mujeres indefensas, y por Dios que él no iba a fallarle a su hermana, incluso cuando tenía que dejarla en un orfanato mientras él luchaba por reunir dinero con el que darle los cuidados que merecía. El recuerdo de su madre, de la que había sido, jamás se lo perdonaría. Daba igual cómo consiguiese el dinero mientras ella estuviese bien. Absolutamente igual.

Pero antes o después eso tendría que acabarse. El mundo es un lugar grande, lleno de tiburones dispuestos a devorar a los peces pequeños. Era cuestión de tiempo que Kyle se acabase encontrando con uno. Por suerte, cuando sucedió, había una mano amiga para ayudarlo. Y gracias a Dios.

Aquel día, Kyle cabreó a las personas equivocadas. En  teoría la cosa debía ser fácil, entrar en una tienda de joyas, coger lo que pudiese y venderlo. Algo sencillo. Sin embargo, resultó que no lo era tanto: Aquella tienda de joyas no pertenecía a la clásica viejecita, o al clásico honrado vendedor anciano, sino que formaba parte de una tapadera de la familia Solozzo, la clase de tipos con la que uno no se cruza y sobrevive. Ni él lo habría hecho, pese a su dureza. Por fortuna, mientras huía por su vida, se le ocurrió refugiarse en un viejo gimnasio abandonado. No sirvió de mucho. Los tipos lo siguieron. Pero ahí se acabó todo.  

Cuando Kyle vio salir a aquel tipo de las sombras, fue casi como una revelación. El tipo podía ser un toro por lo que a él le parecía, pero sus golpes eran rápidos, potentes como locomotoras. Antes de que los tipos se diesen cuenta de lo que estaba pasando, el otro hombre ya los había tumbado en el suelo a puñetazos, haciéndolos salir corriendo por sus vidas cuando sacó una escopeta para acabar de sellar el asunto. Todo esto Kyle lo observó anonadado… Pero entonces el tipo lo vio. Lejos de haber odio en sus ojos, o molestia, lo que había era lástima. Parecía evidente que no era la primera vez que se encontraba algo como eso. Cuando se acercó a él, Kyle pensó que sería para acabar el trabajo, y se puso a la defensiva, pero el tipo parecía tranquilo, muy tranquilo. Dio un paso, y Kyle retrocedió, un segundo y se  volvió a suceder lo mismo. Tres, cuatro, la misma réplica. Entonces, la pared. Sin ningún lugar a donde huir, Kyle hizo lo único que pudo, tiró las joyas, y golpeó, con todas sus fuerzas.

Y, sin embargo, habría sido lo mismo que si hubiese golpeado un muro de acero con una cucharilla para el café.

El tipo bloqueó el primer ataque con un movimiento tan eficaz y elástico que costaba de creer. Esquivó los siguientes. Los mejores golpes de Kyle, curtidos en multitud de peleas callejeras, no sirvieron de nada. Y entonces se cansó, dejó de esquivar… Y el golpe se sintió como una montaña de ladrillos.  Kyle sintió verdadero daño por primera vez en su vida cuando el puño derecho del tipo se estrelló contra su mejilla, haciéndole salir contra el suelo. Para cuando quiso levantarse, el tipo ya estaba encima de él, sentado, con un cigarrillo encendido, y pidiendo explicaciones. Por supuesto, tardaron en llegar, en aquella época era demasiado arrogante y estúpido como para darse cuenta de cuándo estaba derrotado, pero al final el tipo ganó. Le sacó todo lo que quería saber. Y este, por momentos, parecía más divertido que apenado. Incluso cuando Kyle hubo acabado, pasaron unos buenos momentos en que el tipo mantuvo su posición sentada sobre el muchacho, como reflexionando.

Y entonces, las palabras.


“Deberías sacar a tu hermana de ese orfanato de mierda. Tráela aquí, le daremos un hogar decente. Y en cuanto a ti, crío… Tienes buena pegada, pero eres como un asno dando coces al aire. Podemos cambiar eso. Si eres lo bastante hombre, claro…”


No sé si hubiese aceptado de no ser por ese reto, pero el caso es que lo hizo. Decidió confiar. Quizá estuviese demasiado cegado por el deseo de darle una lección a aquel capullo, utilizarlo y luego darle una paliza, o quizá simplemente quisiese demostrarse a sí mismo que no había perdido de una forma tan absurda. Daba exactamente igual el motivo. Entró bajo su tutela.  Fue lo mejor que pudo haber hecho. Aquel tipo resultó no ser, exactamente, el viejo inútil que parecía ser: Un antiguo campeón de boxeo ya retirado, “El Potro Genovés”, Giancarlo Grigio, todavía tenía más que claro cómo debía entrenar a un inútil como él y aún conservaba bastante de su fama y fortuna como para poder hacerlo. Gracias a Carlo, Sasha pudo tener la educación que se merecía, y él, pese a su insistencia de que era absurdo, también tuvo esa suerte, aunque su interés estaba en otra cosa: Las sesiones de entrenamiento.

Carlo le enseñó todo lo que un boxeador tenía que saber. El arte de la guardia, las posturas, el juego de piernas, cuando pegar, cuando retirarse, cómo conservar las fuerzas… Cuanto más sabía Kyle de cómo combatía un hombre de verdad, más se daba cuenta de que hasta ese momento sólo había sido una cucaracha entre titanes. Pese a sus evidentes ventajas, cualquier tipo como Carlo le habría aplastado en dos minutos sin contemplaciones y ni que decir tenía lo que podría haber hecho alguien más joven que él con sus habilidades. Empezó a darse cuenta de que su fuerza no era todo, que había mucho más que simplemente lanzarse de cabeza y a golpes contra todo lo que veía. Pero aún seguía siendo un estúpido arrogante que creía que no podía ser vencido por nada ni nadie. Carlo sólo le estaba dando más motivos para ello, y cada combate que ganaba hacía que su falta de cuidado aumentase. Las enseñanzas de Carlo le estaban enseñando a ser un boxeador espectacular, pero el éxito de dichas enseñanzas también estaba cultivando en él esa sensación perniciosa de quien sabe que no puede hacer más que ganar. Y cuando empezaron a llegar los combates “de verdad”, cuando llegaron los patrocinadores, esto no hizo sino aumentar.

De la noche a la mañana, Kyle se había convertido en la nueva sensación de los cuadriláteros. “La Bestia Invicta”, “El León del Ring”… Todos esos apodos llegaron a referirse a él en algún momento y, poco a poco, Carlo y su sabiduría empezaron a quedar en un segundo plano. El dinero empezó a llegar y, cuanto más crecía su fama, su fortuna, su éxito, más lo hacía su arrogancia. Se creía el rey del mundo, el dueño de todo y todos. Se volvió descuidado. Aunque Carlo había tratado de enseñarle humildad con sus lecciones, a controlar sus fuerzas, lo que había conseguido era darle alas a sus peores demonios. No había rival en el mundo que pudiese plantarle cara. Defenderse era algo que sólo hacían los débiles, esforzarse, los estúpidos. Él tenía el mundo en la palma de la mano, y sólo tenía que hablar para que se hiciese lo que quisiera. Tenía fama, tenía dinero, y su hermana tenía todo aquello que necesitaba.  Ya no necesitaba que un viejo le cortase las alas y le frenase. Así que ambos se fueron. Esto ocurrió sólo 10 años después de haberlo conocido, cuando ya le había dado todo lo que creía que podía darle. En ese momento, tenía 20 años.  Lo abandonó. Pensó que el mundo era suyo.

Había sido un estúpido.

El mundo seguía siendo demasiado grande, y él no era más que un pez en una pecera demasiado pequeña. Demasiado acostumbrado a vencer, a no ser contrariado. Entonces, llegó la pelea del siglo, la que finalmente demostraría a su maestro, al tipo que le había dicho que no era más que un niñato estúpido, que no le necesitaba para nada. El combate por el campeonato del mundo.  Kyle salió al ring con la seguridad de quien se sabe vencedor de antemano, saludó a su público, a los niños que aspiraban a ser como él, a las mujeres que aspiraban a estar en su cama.  Sonrió y se giró. Entonces llegó el primer golpe.

Kyle no supo qué fue lo que le golpeó. Debía ser el puño de su oponente, pero si le hubiesen preguntado, habría dicho que un tren bala se había colado en el ring sólo para golpearle en la cara. No lo recuerda muy bien. Ni siquiera recuerda, exactamente, si de verdad veía doble o es que de repente el mundo se había desdoblado, si escuchaba voces o sólo chirridos.  Sólo  sabe que le dolía, de cojones, muchísimo más que cuando Carlo le había golpeado. Y antes de que pudiese recuperarse y ponerse en pie, cuando aún estaba de rodillas, llegó el siguiente golpe. Lo levantó. Tercero, cuarto, quinto… Perdió la cuenta. Y antes de que pudiese notarlo, estaba contra las cuerdas, sintiendo sus huesos hacerse pedazos.  Ni siquiera había movido los brazos, y ya sentía que se le iban a caer, que las piernas no le sostenían. Lo que oyo después debía ser el sonido de la campana, porque los golpes pararon, pero no los martilleos en su cabeza. Apenas veía nada, ni oía. Sólo sabía que le dolía todo. Hasta que pudo conseguir recuperar el suficiente sentido para darse cuenta de lo que pasaba.

Estaba perdiendo. Perdiendo. Él. Como un puto insecto. Machacado. Destrozado. Los gritos de sus fans se habían convertido en abucheos, las sonrisas de los críos en lágrimas, su seguridad, en frustración. Vio la mirada de su maestro, su voz diciéndole todo lo que estaba haciendo mal, la de su hermana viéndolo tumbado en el suelo. Lo imaginó, por supuesto, pero ver el desprecio en el rostro de su hermana, a su padre viéndolo como estaba… Teniendo que darle la razón. A todos aquellos que lo habían tachado alguna vez de fracasado, de imbécil. Todos ellos estaban en lo cierto. Y se reían de él. Podía verlos.  Siempre habían estado esperando eso. Verle caer. Verle perder. Y, de repente, sus caras se fusionaron con la de su oponente y los golpes dejaron de sentirse con tanta intensidad.

No sé qué cojones pudo haber pasado. Quizá la adrenalina. Quizá fuese simplemente la rabia y la frustración. Quizá todo ello. Pero algo explotó dentro de él, con una violencia como nunca había sentido antes. Vio una apertura, ridícula, minúscula… Y, tras un grito desgarrador, la aprovechó. No le importaba cómo fuera. No le importaba lo que cojones pasara, o las consecuencias. Él no perdía. Él sólo ganaba. Él avanzaba, él era fuerte. Nadie podía vencerle. Y la explosión se tradujo en un solo golpe. Toda su rabia, toda su frustración, todo su deseo de ganar, todo su odio… Viajaron en un solo puño, estrellándose directamente contra lo que fácilmente podría haber sido un melón pasado.

Cuando escuchó el crujido, cuando notó el dolor, Kyle pensó que sus huesos habían dejado de soportarle, que se habían roto bajo el peso mismo de sus fuerzas. Ojalá hubiese sido así. La realidad era muy distinta, pero pasarían unos instantes hasta que pudiese darse cuenta. Sólo el silencio que inundó el cuadrilátero, y todo a su alrededor, acompañó a aquello. La visión de una cabeza girada, sin vida, mirando en la dirección opuesta a la que debería. Una figura tirada como un muñeco de trapo sobre el cuadrilátero. Gritos de horror, bullicio. Sus propias rodillas tocaron el suelo mientras intentaba procesar  lo que acababa de ocurrir.

Y entonces supo que había perdido. Por completo.

Las semanas siguientes, los tabloides rugieron con el relato de lo ocurrido, y él perdió todo lo que alguna vez hubo conseguido. Su fama se convirtió en su peor enemiga mientras todo el mundo hablaba de ello, Carlo fue hospitalizado cuando su corazón no pudo soportar lo que su pupilo, quien había sido como un hijo, había hecho, y su hermana fue apartada de él, con la mayor parte de su fortuna sirviendo para acabar en las manos de burócratas codiciosos y patrocinadores miserables. Había volado demasiado cerca del sol y ahora se enfrentaba a la gran caída.  Que lo metieran en una prisión de máxima seguridad, aislándolo de todo, casi fue una bendición. Y, por muchas veces que intentó convencerse a sí mismo de que era una buena persona, de que no era el asesino que todo el mundo le creía… Una parte de él sabía que aquello había sido su culpa. Había querido ganar, y lo había logrado. Había querido acabar con su enemigo, destrozarlo, alzarse en la victoria y saborear su sangre como premio. Esa sensación, la de desear ganar a toda costa, había sido él. La parte más oculta, la parte menos visible, pero él.  Había surgido porque él lo había llamado. Durante mucho tiempo buscó una excusa, una respuesta, mientras reflexionaba en la cárcel.  Y entonces, se dio cuenta que era absurdo.  Nada podía cambiar lo que había hecho… Por más que tratase de encontrar una salida, “ganar”, no era posible. Eso era lo que su maestro había querido enseñarle: Que todo acto tenía una consecuencia y nada de lo que dijera, o hiciera, cambiaría lo que ya estaba hecho. Por primera vez, hizo lo que debía hacer un hombre.

Dejó de buscar. Y sólo entonces pudo encontrar la paz.

Sabiendo que su destino era pudrirse en aquella celda, Kyle decidió, cuando menos, hacer algo de provecho, ser un hombre y buscar la forma de enmendar sus errores. Estudiar, entrenar, aprender se convirtió en su nueva forma de vida. Perdió la cuenta de cuántos libros habría leído, cuánto tiempo pasaría en el gimnasio. Joyce, Platón, Confucio, Buda, Sun Tzu, incluso los Apóstoles… La tranquilidad de la celda le permitió entrar en contacto con otros modos de ver el mundo, de entenderlo todo y, para cuando hubo pasado el tiempo, ya nada quedaba de aquel niñato arrogante y estúpido. En su lugar, ahora había un hombre capaz de aceptar el mundo, y a sí mismo, tal cual eran. Cambiar lo que podía ser cambiado, aceptar lo que no y, sobre todo, tratar de buscar el cambio en uno mismo, crecer como persona. La rutina se convirtió en una parte de su vida y, entonces, cuando pensó que nada más había para él en el mundo, llegó aquello.

No era la primera vez que Kyle oía que alguien preguntaba por él. Durante los primeros meses habían sido periodistas queriendo saber lo que había pasado, entrevistarse con el asesino, luego curiosos, hasta tipos a los que había vencido y, después, nadie…. Hasta entonces. Y no fue muy distinto al principio: Como a los periodistas, Kyle había dicho que lo dejaran en paz. Funcionó las tres, o cuatro primeras veces, pero cuando el tipo siguió viniendo, Kyle se dio cuenta de que, como la muerte, aquel era un encuentro del que no podía escapar. Con bastante resignación cristiana, pero no poco interés y curiosidad, Kyle finalmente aceptó, pues, la visita de aquel tipo.

Poco sabía que cambiaría su vida.

El tipo al que había estado evitando era un hombre negro, alto y calvo, la clase de persona que uno sabe nada más ver que no se rinde fácilmente. Aquel, sin embargo, tenía también una particular fuerza que a Kyle no le pasaba desapercibida, parecía evidente que aquel tipo sabía más de él mismo de lo que él creía y era una sensación que no estaba seguro de que acabase de gustarle. Y, sin embargo, se mantuvo en silencio, interesado en dejar que hablase. Durante unos momentos ambos se estuvieron mirando en silencio hasta que, entonces, un fichero cayó a sus pies. Lo ojeó, dirigió la mirada al tipo, y este a él, se agachó a recoger el fichero y, sólo entonces, leyó los recortes de periódico. Por primera vez en bastante tiempo, el rostro de Kyle reflejó auténtica sorpresa, incredulidad.

¿Qué cojones tenía que ver todo eso con…?

No hizo falta siquiera que lo pronunciase. El tipo habló nada más ver su cara, tras esbozar una sonrisa de satisfacción. Manhattan, Atlantic City, Mojave, California… Todos aquellos sitios eran lugares que los Neoyorquinos recordaban perfectamente. En todos ellos, había sucedido “algo”, pero muy pocos sabían exactamente los detalles precisos. Rumorología, leyendas urbanas, todo falso, en teoría, y desde luego no sabía que podía tener que ver todo eso con él.  Por supuesto, para eso estaba aquel tipo.  

Al parecer, había más de cierto en los rumores de lo que se decía. Si bien era cierto que todos los neoyorquinos recordaban de forma vívida el incidente Manhattan, aquel no había sido un caso aislado: Mojave, Atlantic City, California, pero también otros lugares de todo el mundo… Esos incidentes se habían producido por todo el globo, sin que el mundo tuviese la menor idea. Y, sin embargo, aquel tipo conocía los detalles de todos y cada uno de ellos. Impresionante, desde luego, aunque seguía sin saber qué tenía que ver todo eso con él.  No tuvo que esperar demasiado.  

La siguiente historia habría resultado de lo más inverosímil y absurdo si, de por sí, la situación no fuera ya lo bastante ridícula. Aquel tipo no sólo empezó a referirse a él como un “potencial especial”, sino que además parecía que había ido en su busca expresamente, para ofrecerle “un trato”.  Aquello parecía tanto una película de esas tan malas que Kyle sintió el impulso de mirar para buscar la cámara oculta que sin duda le grababa, pero cuando el tipo mencionó a su hermana, de repente la atención de Kyle volvió de nuevo a él, con toda su fuerza. Se levantó de golpe y, de nuevo, aquel tipo sonrió.  Por segunda vez, enumeró las “condiciones” del trato: Hacer desaparecer los cargos, sacarle de la cárcel, recursos suficientes para que su anterior vida fuese equiparable a dormir en una caja de cartón junto a un bidón de basura, hacer borrón y cuenta nueva, una vida nueva fuera de allí. Todo eso ya lo había oído y lo había ignorado como una sarta de gilipolleces, demasiado bueno para ser verdad, pero lo de su hermana era algo que no podía ignorar. Si aquel tipo sabía algo de ella…

Por supuesto, así era. Sabía mucho más de lo que cualquier persona normal debería, incluso él, su propio hermano, jamás habría podido soñar con tener la información que aquel tipo manejaba. Reiteró, nuevamente, las condiciones del acuerdo, pero esta vez añadió algo más: Si accedía al acuerdo, la condición de su hermana no empeoraría. “La condición”. El tono en que lo dijo fue lo bastante helador para que Kyle sintiese un escalofrío, una amenaza velada tan clara que podría haber roto todo aquello… Hasta que el tipo decidió “aclarar” a qué se refería. Y entonces la palabra  “Neomitocondrias” salió a la palestra y, de nuevo, Kyle tuvo que simplemente callar y recordar, abstrayéndose en documentos ya leídos, en apariencia estupideces que ahora cobraban sentido. Melissa Pearce, Aya Brea, los monstruos de Manhattan… Bestias, todas ellas, que ni siquiera deberían existir y, sin embargo, eran tan reales como él. Como él. No eran tan distintos, le dijo… Y esta frase flotó por su mente por unos instantes . De repente, todo empezó a cobrar sentido.  El que su padre no hubiese podido herirle nunca, su salud de hierro, su resistencia al daño, su fuerza, su mejor golpe… Todas las piezas del puzzle empezaron a encajar, poco a poco, cuando supo que todo aquello no eran falsedades. De repente, todo empezaba a tener más sentido. Siempre que él había perdido el control, sus Neomitocondrias habían aprovechado para despertar, tomando cada vez más fuerza hasta que, finalmente, habían pasado a ser demasiado fuertes para poder controlarlas.  Y por eso estaba allí.  

Pero, al contrario de lo que pensó, aquello no era una maldición sino, decía el tipo, una bendición. Sus Neomitocondrias eran benignas, un don que podía controlar para el beneficio suyo y de aquellos que le rodeaban, una fuente de poder para proteger a quienes no podían hacerlo por sí mismos. Si las controlaba, se convertiría en un héroe capaz de salvar el mundo de aquellos que buscaban su aniquilación, marcar una diferencia donde otros no podrían. Su hermana, por su parte, no tenía tanta suerte. Mientras que Kyle había heredado el gen Neomitocondrial de su madre en una forma estable, en el caso de su hermana la estaba matando. Poco a poco, a medida que se activaban, las neomitocondrias de su hermana infectaban a otras células y las destruían, creando un tipo de cáncer que ningún oncólogo podría curar. El tiempo de su hermana se agotaba rápidamente y nada ni nadie podría hacer nada por ella… Nadie… Más que él.

Al parecer, MIST tenía medios, métodos que no sólo podrían ayudarle a controlar sus propias Neomitocondrias, sino también salvar a su hermana. Pero sólo podían hacerlo si él accedía a trabajar para ellos. De repente, Kyle volvía a verse atrapado en una encrucijada: No hacer nada y dejar que su hermana muriese, o acceder a trabajar con unos tipos que bien podían estar engañándole con fines que no alcanzaba a comprender. La estupidez de semejante idea no le pasó desapercibida, y tampoco pudo ignorar lo poco que le gustaba el saber que tenía algo en común con esas… “cosas”, ni lo estúpido que sería enfrentarse a ellas en su condición actual. Ni siquiera sabía si confiaba en aquel tipo… Y, sin embargo, la idea de volver a fallarle era demasiado insoportable como para siquiera considerarla.  Si la vida de su hermana dependía de ello… ¿De verdad podía permitirse quedarse sin hacer nada? Tanto el tipo como él sabían perfectamente la respuesta.  

Y, de nuevo, Kyle tuvo que aceptar la rendición aunque, en ese caso, fue más dulce que antes.  Quizá fuese la ironía, o quizá la tentativa de una nueva oportunidad, pero Kyle no pudo evitar sonreír ante ese interesante giro de los acontecimientos.  Que la misma sociedad que lo había mandado allí ahora lo necesitase era algo demasiado goloso para no saborearlo, pero regodearse en ello era algo que el anterior Kyle habría hecho y el de ahora era un hombre nuevo. Pero había que tomárselo con un poco de humor. Aquello era una segunda oportunidad, una forma de enmendar, por fin, sus faltas y, quizá, sólo quizá, encontrar un rival que estuviese a su altura.  Sólo que esta vez no iba a ser tan estúpido para no medir sus fuerzas. No sabía dónde se estaba metiendo, era cierto, pero mientras fuese consciente de eso y tuviese cuidado, todo iria bien. Antes habría sido estúpido y arrogante, pero ahora sabía más…

Aceptó. Decidió jugar al juego de aquel tipo. Pero él también tenía condiciones: Había hecho daño a muchas personas con su estupidez, así que también ellos debían recibir algo de su suerte. La viuda del tipo que había matado, su maestro, su madre… También ellos deberían recibir la protección de MIST. Era pedir mucho, quizá, pero, por primera vez en mucho tiempo, Kyle sentía que tenía la carta ganadora, que podía jugar con ventaja. Aquel tipo lo miró, los ojos de ambos se cruzaron…

Entonces, sonrió. Todo bien, dijo, pero esperaba resultados. Por supuesto, siempre era así y no podía culparlo. Él habría hecho lo mismo. Dios… No tenía ni idea de dónde coño se metía. Pero ya no había marcha atrás, había aceptado y, de nuevo, no había vuelta de hoja. Pero eso no era malo. Quizá ese hubiese sido su destino desde un primer momento. Quizá todo le hubiese llevado a ese punto. Quizá aquello fuese el camino que iniciaba su épica. O quizá sólo se estuviese justificando. ¿Qué más daba? Ya había escogido su camino, ahora, sólo podía recorrerlo. Y , por el bien de aquellos bichos, más valía que estuviesen preparados. La Bestia Agazapada volvía a mostrar los colmillos, más afilados que nunca antes…


Y… De eso hace 4 años. Sí, así es, esa es mi historia. ¿Sorprendidos? No deberíais, hasta alguien tan majo como yo puede ser un verdadero capullo, en ocasiones. Pero en fin, ¿qué puedo decir? Era joven y estúpido. Pero lo que debéis saber ahora es que estoy de vuestro lado y que, si sois inteligentes, os aseguraréis de que siga así. No por nada, sino porque preferiría no tener que empezar a romper bocas. ¿Bien? Bien.

Seremos amigos, entonces.



Personalidad:  
Spoiler:
Kyle puede ser muchas cosas pero, desde luego, no es precisamente el summum del entusiasmo. Más bien todo lo contrario, es un tipo demasiado calmado. DEMASIADO.

En efecto, se puede decir que Kyle es alguien que tiene horchata, más que sangre, en las venas. No parece que nada le preocupe y, en ocasiones, la calma con la que se toma las cosas puede llegar a ser desesperante. No es que no sea efectivo como cazador, todo lo contrario, pero no estaría de más que se tomase las cosas un poco más en serio de vez en cuando: Normalmente prefiere estar leyendo, escribiendo, entrenando o haciendo el vago que haciendo algo realmente productivo, lo que puede llegar a enervar a la mayoría, especialmente cuando él insiste en que los demás se tomen las cosas con más calma, incluso cuando llueven balas como si fuesen caramelos.  Parece que tiene una incapacidad crónica para tomarse algo verdaderamente en serio…

Hasta que lo hace.

Normalmente se puede decir que, si Kyle empieza a tomarse algo en serio, estás en problemas. ¿Por qué? Muy sencillo. Para Kyle, el no tomarse las cosas en serio es su forma de demostrar que todo está bajo control y no hay nada de qué preocuparse, sin embargo, en el preciso instante que decide tomarse algo en serio, eso puede significar una de dos cosas: La primera es que se ha cabreado, en cuyo caso es mejor que salgas corriendo en dirección contraria tan rápido como puedas, y la segunda es que no va a frenar los golpes, lo que, de nuevo, significa que es mejor que no estés demasiado cerca. Kyle puede compararse, de este modo, a un volcán donde la lava candente fluye a punto de explotar bajo una superficie de total calma. No se trata de que Kyle no tenga emociones o sea desapasionado sino que, muy al contrario, mantiene estas bajo un control tan rígido que la más mínima fuga puede hacer que sea difícil controlarlas, con consecuencias perniciosas para los que están cerca.  

Normalmente, Kyle es una persona muy amigable, tranquila, bromista incluso, que se preocupa porque todos los que están cerca de él se encuentren cómodos, especialmente si se trata de mujeres, pues es muy caballeroso.  No conviene que las mujeres se confíen, sin embargo pues, caballeroso o no, sigue siendo un hombre y orgulloso de ello, de modo que no oculta su evidente gusto por las mujeres, particularmente las de grandes pechos. En otras palabras, es un poco pervertido, y un tanto casanova, no necesariamente porque busque NADA en concreto con la mujer dada, sino porque simplemente considera que es el mejor modo de mantenerlas animadas.  Esto también se extiende a sus compañeros masculinos, con los que siempre busca que haya cierta camaradería, aunque sólo sea para asegurarse de que puedan trabajar bien en equipo.  Aunque sociable en ese sentido, Kyle es también un poco solitario, y disfruta de los momentos de tranquilidad y silencio, sobre todo cuando puede echarse una siesta, o leer.  

Una de las cosas que más disfruta es poder conversar con alguien de filosofía o política. Pese a su apariencia externa, que puede llegar a intimidar al más pintado, Kyle es un intelectual con un interés bastante marcado por la literatura y la filosofía y, aunque no suele hacerlo, en ocasiones puede soltar la ocasional cita literaria en el momento justo, pudiendo llegar a parecer un tipo bastante raro, incluso un “nerd”. Pasa casi tanto tiempo en la biblioteca como el que cualquiera esperaría que alguien con su físico pasase en el gimnasio, lo que significa que además de un prodigio físico, es un tipo bastante cultivado. Lo cual puede ser un problema, pues adora los juegos de palabras, y suele usarlos para hacer chistes malos. MUY malos. Bueno, todos tenemos defectos.

En cuanto a sus relaciones personales, Kyle cuida mucho de la gente que le importa, particularmente de su hermana, aunque no le gusta que nadie cotillee acerca de sus relaciones, prefiriendo guardárselas para sí mismo. En cierto modo, Kyle prefiere ser alguien en quien los demás puedan apoyarse que el tema de conversación de la hora del café, aunque está acostumbrado a la fama, gracias a haber sido un boxeador profesional de clase mundial. Aunque no aguanta bien las aglomeraciones de gente, puesto que le agobian, Kyle se siente cómodo entre un grupo de amigos cercanos con los que hablar  tranquilamente e intercambiar experiencias, y se siente aún más cómodo ayudando a otros a alcanzar su máximo potencial, como buenamente puede.  Puede ser muy protector con la gente que le importa, demasiado incluso,  aunque sabe “cortarse” a tiempo la mayor parte del tiempo. La mayor parte. A veces es incapaz.

En combate, Kyle prefiere no hacer más de lo estrictamente necesario para acabar la misión rápidamente y con eficacia, prefiriendo no poner a nadie en peligro y proteger a los posibles civiles que hayan podido verse envueltos en la refriega. Sin embargo, Kyle cambia si considera que tiene ante sí un desafío a su altura, en cuyo caso su actitud perezosa desaparece por completo y se vuelve brutalmente efectivo, para poder disfrutar del combate como es debido. Hay quien dice, incluso, que Kyle cultiva a propósito una apariencia externa de pereza y desgana con el fin de pillar a sus enemigos con la guardia baja y, conociéndole, es más que probable que sea así.  Kyle se considera a sí mismo un protector, por lo que siempre tratará de defender a aquellos que son más débiles, incluso si ello implica combatir en solitario a una horda de enemigos. Siempre y cuando esté en su mano, Kyle hará lo que sea preciso para proteger a sus compañeros y su gente cercana, al coste que sea necesario.  


Una de las cosas que definen a Kyle quizá sea, pues, lo impredecible que resulta en todos los aspectos, pues da la apariencia de ser un vago y un musculitos sin preocupaciones en la vida, pero eso es sólo una fachada para ocultar una personalidad mucho más compleja bajo la superficie, una que sólo pueden ver aquellos que se toman el tiempo para conocerlo realmente.










Nacionalidad: Estadounidense

Clase de personaje/Rango: Soldado, Cazador de Rango E

Afiliación: Cazador de Mist

Allegados/Amigos:

Fama: 15







Arma equipada:  

Spoiler:


Pistola M93R [Arma de Fuego, Pistola, Ligera, 9 mm, Cadencia B, Peso 1 (Ataque Múltiple)]

Pistola M93R [Inicial, Ligera, De Fuego]:


Pistola M93R
Tipo de munición: 9 mm
Carga máxima: 21 balas
Precio: 2000 dólares
Cadencia: B
Tipo: Pistola
Especial: Ataque Múltiple

Mejoras:



M4A1 Lanzagranadas [Arma de Fuego, Fusil de Asalto, Media, 5.56, Cadencia A/B, Peso 2 (Ataque Múltiple)]
M4A1 Lanzagranadas [Medio, De Fuego]:


M4A1 Lanzagranadas
Tipo de munición 1: 5.56
Tipo de munición 2: Granadas
Carga máxima: 30 balas / 1 Granada
Precio: 6000 dólares
Cadencia: A / B
Tipo: Fusil de Asalto
Especial: Ataque Múltiple [Fusil]
Peso: Medio

Mejoras:



Cuchillo de Combate [Arma de Cuerpo a Cuerpo Ligera, Veloz/Afilada, Cortante/Perforante, Cadencia A, Peso 1]

Cuchillo de Combate [Inicial, Ligero, Cuerpo a Cuerpo]:


Cuchillo de combate
Precio: 500 dólares
Tipo de daño 1: Cortante
Tipo de daño 2: Perforante
Cadencia: A
Propiedad: Veloz, Afilada

Mejoras:



Guantes de Combate++ [Con Puntas] [Arma de Cuerpo a Cuerpo, Ligera, Veloz/Afilada, Perforante/Contundente/Explosiva, Cadencia S, Peso 1]
Guantes de combate [Con Puntas] [Ligero, Cuerpo a Cuerpo]:


Guantes de combate  [Con Puntas]
Precio: 300 dólares
Tipo de daño:   [Perforante / Contundente/Explosiva]
Cadencia: S
Propiedad: Veloz, Afilada
Peso: Ligero

Mejoras:

* Tipo de daño añadido: Explosiva
* Cadencia de A a S

Los guantes de combate de Kyle han sido mejorados para adaptarse a sus necesidades específicas aumentando su capacidad para causar grandes daños. La principal mejora que se ha añadido en las puntas son pequeñas cápsulas capaces de contener un fluido capaz de reaccionar con la energía mitocondrial de Kyle para causar microexplosiones por impacto con cada golpe, haciendo estallar estas descargas dentro del cuerpo del enemigo para hacer daños inmensos.  

También se han añadido refuerzos de aleación no férrica que aumentan mucho la resistencia a la fricción y durabiliad del guante, impidiendo que se dañe cuando se lanzan varios golpes consecutivos, lo que permite aumentar la velocidad con la que se permite golpear con ellos considerablemente, sin riesgo a que se rompan.


Blindaje equipado:  

Spoiler:

Armadura Natural [Blindaje Natural, Protección C]


Armadura Natural [Blindaje Completo, Mitocondria Hiperactiva]:

Armadura Natural
Protección:  C
Especial: Armadura Natural. Inmune a [Cortante, Perforante], Inmune a [Hemorragia]
Depende de: Mitocondria Hiperactiva

Mejoras:



Armadura Táctica [Blindaje Medio, Categoría 2 (1),  Protección C, Durabilidad 20, Peso 2]

Armadura Táctica [Blindaje Medio, Inicial]:

Armadura Táctica
Precio: 3500 dólares
Protección:  C
Durabilidad: 20
Tipo de Blindaje: Medio

Mejoras:


Ropa [Blindaje Ligero, Categoría 0,  Protección N/A, Durabilidad 5, Peso 0]

Ropa [Ligero,Inicial, Blindaje]:

Ropa
Precio: N/A
Protección: Ninguna
Durabilidad: 5
Tipo de Blindaje: Ropa
Mejoras:






Capacidad de Carga:   6 / 50

Dinero actual: 4700 dólares

Inventario:

Accesorios Equipados (3/3):
Gafas de Cazador:

Gafas de Cazador
Tipo de Accesorio: Apoyo
Precio: 500 dólares
Efecto: Inmuniza a [Flash]

Inyector de Antídoto:

Inyector de Antídoto
Tipo de Accesorio: Apoyo
Precio: 1000 dólares
Efecto: Previene [Veneno]

GPS:

GPS
Tipo de Accesorio: Apoyo
Precio: 1500 dólares
Efecto: Detecta enemigos en un radio de 150 x Habilidades tecnológicas metros. (Mínimo 100 metros, se añaden 20 más por cada + adicional en la característica )








Nivel del PJ: 3

Puntos de experiencia totales: 65  / 80

Puntos de experiencia para siguiente nivel: 15

Sueldo Mensual:  

Rango E: 1000 dólares








Habilidad Especial de Clase:  

Soldado [Condicionamiento Físico C] [Bonus Leve a Fuerza, Resistencia y Velocidad (++)] [Crece en base a Fuerza/Resistencia/Velocidad]  - Clase Base-


Proficiencias:  Todas las Armas y Blindajes, salvo Tecnológicos.  

Habilidades pasivas:  

Nivel 1

Pasivas Nivel 1:
Mitocondria Hiperactiva:  Las Mitocondrias de Kyle producen una cantidad anormal de energía de forma constante, revitalizando su cuerpo y haciendo que sea capaz de esfuerzos muy superiores a los que podría realizar cualquier otro ser humano. El resultado directo de esto, y del entrenamiento constante de Kyle y su sed de victoria, es que su cuerpo se ha convertido en una máquina letal, con músculos, huesos y tejidos varias veces más densos y fuertes de lo normal, que le permiten un rendimiento físico sin precedentes. La contrapartida de esto es que este flujo constante de energía es incontrolable, por lo que a Kyle le resulta virtualmente imposible enfocarlo para realizar habilidades mitocondriales de forma precisa, lo que le impide utilizar este tipo de técnicas de otra forma que no sea el contacto directo o utilizarlas sobre sí mismo, impidiendo utilizarlas a distancia o sobre otras personas en circunstancias normales.

A efectos prácticos, esta habilidad concede un bonificador igual a  [ + x (Personalizada / 2),  redondeado al alza]  a la Fuerza, Resistencia y Velocidad de Kyle, haciéndolo mucho más letal de lo normal en combate. La Mitocondria también hace que la piel y tejidos musculares de Kyle sean casi impenetrables, otorgándole un Blindaje Natural cuyo nivel será igual al nivel de su Personalizada y haciendo que los tipos de ataque Perforante y Cortante sean considerados Normales cuando se lanzan contra él, además de inmunizarlo al efecto Hemorragia. Como contrapartida, Kyle únicamente puede utilizar y liberar Energías Mitocondriales por medio de contacto directo con el oponente, o usarlas sobre sí mismo.



Bestia Agazapada:  Kyle suele ser un tipo bastante pasota, casi siempre, sin embargo, debajo de esa apariencia de indiferencia y despreocupación, se esconde un guerrero letal con una capacidad de combate extraordinaria. Este hecho hace que los enemigos casi siempre se confíen y piensen que Kyle realmente no supone una amenaza, bajando la guardia sólo para ver recompensada su ingenuidad con un directo de izquierda o un tiro en  la cabeza. En cierta forma, se puede decir que Kyle ha hecho de su aparente indiferencia un arma que esconde una bestia salvaje hasta que es demasiado tarde para que el enemigo pueda reaccionar.

 A efectos prácticos, esta habilidad hace que el primer ataque de Kyle contra cada enemigo siempre se considere un ataque por sorpresa, obligando al enemigo a usar sólo su suerte, no su velocidad, para defenderse del mismo.  Esta habilidad pasiva también permite que Kyle pase instantáneamente de una distancia larga a una de cuerpo a cuerpo o a la inversa sin consumir acción de combate, entendiéndose que se mueve demasiado rápido como para permitir reaccionar al enemigo. Esta opción puede emplearse una sola vez por cada acción de que se disponga. A partir de nivel A en la personalizada, Kyle puede cambiar de una distancia a otra cualquiera sin consumir acción, por ejemplo, pasar de una distancia de Cuerpo a Cuerpo a Máxima Distancia, y puede ejecutar este tipo de movimiento hasta dos veces por acción de forma gratuita.



Habilidades Tecnológicas / Mitocondriales / Físicas:  

Habilidades Tecnológicas / Físicas / Mitocondriales:
Nivel 1

Físicas nivel 1:
Dempsey Roll [Físico, Ofensivo, Rango Básico] : La maniobra más utilizada por Kyle, aprovechando sus dotes de boxeador, es esta, que ha acabado considerando “su arma secreta”, y la maniobra con la que más combates ha acabado. Aprovechándose de sus buenas capacidades físicas y su brutal fuerza, Kyle lanza un brutal combo de impactos de izquierda y derecha acompañando los golpes con todo su cuerpo mientras se balancea de un lado a otro, para terminar con un desgarrador impacto ascendente a la barbilla o estómago del rival con todas sus fuerzas que acaba con él. Esta técnica de boxeo es la misma con la que Kyle terminó el combate que le hizo acabar en la cárcel, y no ha perdido ni un ápice de letalidad desde entonces, haciéndola una maniobra salvaje y despiadada. [Efectos: Ataque Múltiple, Aplastamiento]

Nivel 2

Físicas nivel 2:
Ground Shaker [Física, Ofensiva, Rango Básico]: Una poderosa técnica de combate cuerpo a cuerpo, creada por Kyle para aprovechar su gran fuerza física y peso.  Utilizando esta habilidad, Kyle asesta un poderoso golpe al suelo liberando de ese modo una onda de choque de corto a medio alcance capaz de causar grandes daños a los enemigos cercanos, especialmente si estos enemigos están lo bastante cerca para verse golpeados por el impacto inicial.  Kyle puede ejecutar esta técnica tanto con sus propios puños como agarrando a un enemigo y estampándolo contra el suelo (en cuyo caso este enemigo sufrirá daño de tipo Explosión), o dejándose caer desde cierta altura para incrementar el impacto, siendo una técnica bastante poderosa, aún siendo de naturaleza puramente física. [Efectos: Aplastamiento, Esparcimiento, Daño a Durabilidad.]

Nivel 3

Físicas nivel 3:
Jet Punch [Física, Ofensiva, Rango Básico]: Una poderosa técnica de combate cuerpo a cuerpo en que Kyle aprovecha al máximo su espectacular velocidad y potencia de ataque, así como su talento en el boxeo. La ejecución de esta técnica es sencilla, pues se basa en solidificar el aire utilizando sus poderes mitocondriales y dispararlo al enemigo mediante un puñetazo lanzado con tal velocidad y fuerza que este sentirá la plena potencia del ataque aún encontrándose a grandes distancias, algo que también puede utilizar para lanzar pequeños fragmentos de roca u otros materiales directamente al enemigo a grandes velocidades.

Gracias a esta habilidad, Kyle puede compensar hasta cierto punto su dependencia del cuerpo a cuerpo, permitiéndole alcanzar con sus puñetazos a enemigos distantes, aunque su distancia efectiva de golpe nunca será la misma que usando un arma de fuego, en su nivel básico esta técnica permite alcanzar un máximo rango efectivo de unos 50 metros, alcanzándose un tope de 300 metros de distancia efectiva a nivel S tanto en Fuerza como en Velocidad.  Dado que es un puñetazo a distancia con apenas un ligerísimo apoyo mitocondrial, esta técnica tiene las mismas propiedades que los golpes normales lanzados por Kyle.   [Efectos: Aplastamiento,  Veloz, A Distancia. Rango Efectivo: Media Distancia (Nivel C o inferior en la personalizada), Larga Distancia (Nivel A).]








Característica personalizada:  

La Bestia Agazapada [Fuerza, Resistencia, Velocidad]: C

La Bestia Agazapada [C]:

Fuerza: C (+++++)

Resistencia: C (+++++)

Velocidad: C (+++++)




Características innatas:

Características Innatas:
Cuerpo a Cuerpo: C (+++)

Suerte: C (+++)




Otras características:

Otras Características:
Carisma: E
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